"Entre los empresarios se escucha un clamor: no apoyarán la reelección del Gobierno, porque temen que le vayan a expropiar las empresas o que sean castigados de alguna manera; así que en el ambiente se espera un triunfo de la oposición, no importa quien sea, porque se descuenta que el gane será mejor y tendrá una forma de gobernar más tranquila". La definición de un alto ejecutivo de una casa internacional, que estuvo de paso en Tucumán, ratifica una visión cada vez más generalizada entre los hombres de negocio de la Argentina respecto de lo que aguardan para 2011. En el mundo de las finanzas y la economía no esperan un cambio de estrategia o algún gesto del kirchnerismo para congraciarse con un sector que sumó buenos beneficios en estos años de gestión de Néstor y Cristina Kirchner. Incluso, hay quienes descuentan que entre diciembre y marzo próximo comenzarán a aparecer deserciones del espacio kirchnerista, ante la perspectiva de una eventual caída electoral y política. Las reacciones de las cámaras empresarias, ahora cada vez más distantes del oficialismo, y la reiterada actitud de choque que muestra el Gobierno con el sector son una muestra de este divorcio. "La verdad es que no se entiende bien lo que pasa, porque las empresas de casi todas las actividades están ganando mucho dinero, a raíz de las políticas que implementó este gobierno, como es el caso del plan de biocombustibles que beneficia a Tucumán; pero es evidente que no cae bien la forma de gobernar y no es sólo cuestión de márketing", interpreta un funcionario provincial, ahora más inquieto que antes por las probabilidades de un cambio en la Casa Rosada. El panorama cambia en la visión empresaria frente a la administración de José Alperovich, aun cuando no dejan de facturarle la fuerte carga impositiva que aplica y una baja en la asignación de fondos para la obra pública. Así, el final de la temporada alta de la actividad industrial y ocupacional en la provincia encuentra a estos actores sociales en debate respecto de la solvencia del programa económico. "La competitividad está herida y el modelo agotado; lo que ocurrió es que las velas están infladas por el precio de los commodities y eso disfraza las cosas, pero la verdad es que al país le apareció la Virgen María en estos años", sugirió un empresario de primer nivel. Igual, da la impresión que Tucumán tiene una realidad aparte en ese clima de caída de rentabilidad y pérdida de confianza. El buen año azucarero y limonero, sostenido por la mejora de los precios, abre perspectivas de mayor calado para las producciones que traccionan más de un cuarto del PBG. Ese diagnóstico sobrevoló en una reunión entre hombres de negocio tucumanos y un banquero, a tal punto que el interlocutor se mostró dispuesto a incrementar el apoyo crediticio, con especial destino el espacio sucroalcoholero, que en 2011 podría tener un año aun mejor que este 2010.